La Comisión Europea presentó en diciembre una propuesta legislativa orientada a la revisión de las redes eléctricas en los Estados miembros. Con ella, la Unión Europea plantea avanzar en la coordinación de la revisión de la normativa que regula las infraestructuras energéticas transeuropeas, incluyendo la creación de un ‘escenario central’ que sirva como referencia para orientar las inversiones a largo plazo en el conjunto del territorio comunitario. En este contexto, la atención sobre posibles limitaciones o tensiones en las redes eléctricas se interpreta como una preocupación compartida en el ámbito europeo.
Esta situación también se observa en España, donde distintos análisis apuntan a que el incremento de nuevos centros de datos podría contribuir a tensionar la capacidad de la red en determinados escenarios. La posibilidad de incidencias en el suministro eléctrico sigue siendo un aspecto presente en el debate, tal como se ha señalado en el Boletín Oficial del Estado: el aumento de instalaciones que no están diseñadas para responder a determinados huecos de tensión puede suponer un factor de riesgo para la estabilidad del sistema eléctrico.
En paralelo, se están considerando diferentes líneas de actuación por parte de la UE, entre ellas el impulso a las energías renovables y, de forma destacada, a la geotermia. Se trata de una fuente energética que, en comparación con la solar o la eólica, ha tenido un menor desarrollo hasta la fecha, pero que presenta características relevantes en este contexto, como su capacidad de generación estable y predecible. A diferencia de otras energías renovables, la geotermia no depende directamente de las condiciones meteorológicas, por lo que podría contribuir al equilibrio del sistema eléctrico y a aliviar la presión sobre las redes en periodos de elevada demanda.
La geotermia en Kumo
En esta línea se sitúa el caso de Kumo, cuyo sistema de refrigeración en su centro de datos de Paterna (Valencia) se basa en el uso de CO2, apoyado en uno de los parques geotérmicos de mayor tamaño dentro de la Comunitat Valenciana. Este enfoque permite aprovechar la energía del subsuelo y reducir la dependencia de combustibles fósiles, al tiempo que se avanza hacia modelos de mayor autosuficiencia energética. En este sentido, la geotermia se asocia con planteamientos orientados al desarrollo sostenible y puede presentar costes operativos reducidos una vez finalizada la instalación inicial.
Asimismo, la geotermia ofrece determinadas ventajas operativas para instalaciones como la de Kumo en Paterna: requiere un espacio relativamente reducido, genera bajos niveles de ruido y sus sistemas suelen implicar necesidades de mantenimiento contenidas. Además, en términos comparativos, puede alcanzar niveles de producción energética elevados en relación con la potencia instalada. Su utilización también se vincula con la disminución de emisiones de dióxido de carbono, partículas y otras sustancias asociadas al efecto invernadero, contribuyendo a los objetivos de mitigación del cambio climático. En definitiva, el reto energético actual no se limita a la generación de energía de origen renovable, sino que también abarca la necesidad de gestionarla de forma eficiente y sostenible, preservando al mismo tiempo la estabilidad del suministro. En ese equilibrio entre innovación, eficiencia y seguridad, la geotermia se perfila como una opción relevante dentro del conjunto de soluciones que se están evaluando para acompañar el crecimiento digital y energético sin comprometer el funcionamiento de la red eléctrica.


