Los depósitos de CO2 del centro de datos de Valencia: una pieza fundamental de la refrigeración

El sistema de refrigeración es fundamental en cualquier centro de datos, ya que hay que evitar, por todos los medios, que la temperatura pueda afectar al corazón del edificio: el Cloud. Kumo Networks ha ido un paso más allá en su proyecto de Paterna (Valencia) y ha creado un sistema completamente innovador mediante el uso de depósitos de CO2 que lo convierte en el primer y único centro de datos en todo el panorama nacional y, también en Europa en hacerlo. Aunque es cierto que este se ha utilizado en la refrigeración de supermercados u almacenes, no consta documentación pública de que se haya realizado en un data center.

El uso del CO2 tiene diversas ventajas y es que, siguiendo con el compromiso medioambiental de Kumo Networks, en primer lugar, no daña la capa de ozono, por lo que es una alternativa respetuosa con el medio ambiente y con las regulaciones internacionales. Además, tiene alta densidad volumétrica -es decir, se necesita menos caudal de gas para la misma capacidad de refrigeración-, tiene buena conductividad térmica y, por último, no es inflamable ni tóxico, por lo que se convierte también en una opción bastante segura.

Dentro del centro de datos de Paterna, el ensamblaje entre distintos elementos permite que el sistema de refrigeración funcione. En esta ocasión, el foco va a estar en los depósitos de CO2. En este data center hay dos, pero ¿qué función cumplen? Sirven para bombear el CO2 a las salas IT (o eléctricas) a través de 10 bombas (dos por circuito). De esta forma, ese CO2 se convierte en un pulmón de frío en caso de que se produzca una caída de la tensión de red y mientras arrancan los generadores. Con una capacidad de 9000 litros cada uno, se han fabricado a medida en Alemania por Holger Andreasen & Patner HAP, siguiendo todas las indicaciones de Kumo Networks, por lo que están hechos a medida. Antes de viajar hasta Paterna, en el país germano se efectuaron las pruebas de presión.

Por supuesto, estos depósitos de CO2, disponen de todas de todas las medidas de seguridad que exige la normativa y cuentan con diversos tipos de sensores para detectar cualquier fuga que pueda producirse. De hecho, tiene tuberías para un llenado rápido en ese caso -y hacerlo así en el menor tiempo posible-.

De esta forma, una pieza clave como los depósitos de CO2 contribuyen a evitar que se produzcan sobrecalentamientos -y, por tanto, interrupciones- minimizando cualquier caída del servicio y reduciendo, prácticamente a cero, el riesgo de pérdida de datos, así como la vida útil de los componentes que conforman el data center. En definitiva, invertir en refrigeración no es un gasto, sino una estrategia clave para garantizar la fiabilidad, eficiencia y sostenibilidad del centro de datos.

Redundancia en todos elementos críticos del centro de datos
Los depósitos de CO2 no son el único elemento que está duplicado. En los centros de datos Tier IV, todos los elementos críticos del sistema deben estar completamente duplicados para garantizar la máxima disponibilidad y resiliencia operativa. Esto incluye componentes como fuentes de energía, sistemas de refrigeración, redes de comunicación y equipos de almacenamiento, los cuales se configuran bajo un esquema de redundancia total (2N). De esta manera, si uno de los elementos falla o requiere mantenimiento, el sistema puede continuar funcionando sin interrupciones gracias a su respaldo inmediato.

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