El término greenwashing se refiere a ‘’una estrategia de marketing engañosa en la que una empresa, marca o institución se presenta como ambientalmente responsable sin que sus acciones reales lo respalden, o exagerando mucho su impacto positivo’’. Es decir, hacer parecer sostenible algo que no lo es, usar palabras como ‘’ecológico, verde o natural’’ sin certificaciones ni pruebas que lo avalen o hacer alarde de una decisión ligada a la sostenibilidad mientras se ocultan prácticas contaminantes. No es el caso de Kumo Networks.
Mientras otros megacentros de datos sí llevan a cabo acciones de greenwashing como, por ejemplo, enterrar toneladas de residuos orgánicos (para crear créditos de carbono), una acción que, a priori, puede parecer llamativa, pero que está enfocada a mejorar la reputación de esa megacompañía, más que en reducir emisiones directas. Otro ejemplo de greenwashing podría ser la no separación de forma clara de las emisiones generadas por los megacentros de datos y por otras operaciones corporativas como hacen otras empresas, hecho que dificulta una evaluación honesta de su impacto específico.
La sostenibilidad sí es un pilar fundamental que atraviesa toda la actividad de los centros de datos de Kumo Networks desde su diseño. Es por ello por lo que la responsabilidad de cuidar del medio ambiente e impulsar la innovación forman parte del ADN de esta tecnológica. Para ello, la planificación y la construcción de estas infraestructuras críticas pasa por adoptar de manera genuina este enfoque ecológico, mediante la utilización de refrigerantes naturales y, en el caso del data center de Valencia, también la geotermia para minimizar el impacto medioambiental de su actividad. En esta línea, Kumo es GreenSide, lo que certifica que la energía que emplea proviene exclusivamente de fuentes 100% renovables. Asimismo, hace tan solo unos meses, Kumo también sumó la certificación ISO 14001 sobre Sistemas de Gestión Ambiental (SGA), un estándar internacional que evidencia el compromiso de esta tecnológica con la preservación del medio ambiente.
Kumo también es plenamente consciente del entorno en el que se instala. En este sentido, la compañía se posiciona de manera radical contra el estrés hídrico, diseñando sus instalaciones para minimizar al máximo el consumo de agua. Por ello, su depósito principal se llena una única vez, evitando recargas constantes y reduciendo de forma significativa el impacto sobre los recursos hídricos locales y evitando su gentrificación. Por eso, la refrigeración del data center de Kumo en Paterna (Valencia) se lleva a cabo a través del uso de CO2, apoyado sobre uno de los parques geotérmicos más grandes de la Comunitat Valenciana.
En definitiva, Kumo sabe que la construcción de sus centros de datos tiene un impacto en la fauna, en la flora y en la vida de las personas. Por ello trabaja para implantarlos de la manera más responsable y sostenible posible. La sociedad actual depende íntegramente de un Cloud con el que interactúa de forma diaria (al hacer scroll en redes sociales, al reproducir contenidosen una plataforma de streaming o al consultar mails en un proveedor de correo…) y en el que almacena sus datos. Por eso, es importante no perder de vista esta perspectiva apostando por la innovación y las estrategias alineadas con valores de responsabilidad ambiental, social y territorial en el desarrollo de estas infraestructuras críticas. Si bien estas decisiones implican una mayor inversión económica, permiten reducir significativamente el impacto generado. Puede que, desde un punto de vista estratégico, no sea el camino más sencillo, pero sí es una elección responsable con un efecto positivo y tangible en la sociedad.


